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Entrevistas


Rafael Hernández de Dios: "La generación perdida es la del pelotazo y la corrupción"2015
29
Sep

Rafael Hernández de Dios: "La generación perdida es la del pelotazo y la corrupción"

Rafael Hernández de Dios es el director de la película “Más allá de la noche”, en donde el realizador retoma las señas de identidad del barrio para hablar de una generación que algunos ya consideran perdida, de cómo se enfrentan a una crisis devastadora sin perder el espíritu bohemio de una ciudad que nunca duerme.

Por Ariel Alan


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La noche madrileña aportó a la cultura española con personajes tan emblemáticos como Almodóvar, Alaska, Vega, Sardinita, García-Alix, Ruíz de la Prada, y a un sinfín de artistas más que se sumaron a “La Movida”, el movimiento contracultural ochentero con epicentro en Malasaña. Treinta años después, Rafael Hernández de Dios retoma las señas de identidad del barrio para hablar de una generación que algunos ya consideran perdida, de cómo se enfrentan a una crisis devastadora sin perder el espíritu bohemio de una ciudad que nunca duerme.

Para ello se sirve del encuentro de un viejo grupo de amigos para hablar de lo divino y de lo humano, bebiendo y fumando, bajo la vigilancia incansable de un helicóptero que sobrevuela la ciudad y sometidos a la influencia de una tecnología que cortocircuita la reunión al son de un virus informático y de un móvil “apagado o fuera de cobertura”. Naim Thomas, Alberto Zafra, Paula López-Bravo, Natalia Cooper y Enrique Sebastián dan vida a los protagonistas de este variopinto espectáculo que se mueve entre géneros tan diversos como el costumbrismo y el musical, y que bebe de fuentes tan lejanas que van de Kevin Smith a Bergman pasando por Godard.

En diálogo con Universo Gay, Rafael Hernández de Dios brinda detalles sobre este proyecto.

-¿Cómo surgió la idea de reflejar esta historia?

La idea de hacer una película que se desarrollase durante un botellón surgió varios años antes del rodaje y de tener un guion definitivo. Fue allá por el año 2012 durante una clase de Ion Arretxe en la Escuela de Cine y Televisión Septima Ars. A través de varias películas, entre ellas "Stranger than paradise" de Jim Jaramush, me hizo ver que para hacer una película de mérito podía bastar con unas pocas localizaciones, personajes interesantes y tramas sencillas.

Al principio quería hacer algo más convencional, un thriller sobre jóvenes, drogas y amores imposibles; sin embargo, con el tiempo y la irremisible llegada de la crisis a nuestras vidas, la historia fue centrándose en los efectos de la economía sobre la juventud, más concretamente sobre un tipo de juventud bohemia, destinada quizá en otras circunstancias históricas a ocupar la vanguardia de la cultura española.

-¿Qué marcó en tu vida esta generación para que quieras rescatarla?

Es mi generación, los personajes tienen más o menos la misma edad que yo que los amigos que tengo. Es la generación de la que me ha tocado formar parte, una generación cuyo desarrollo fue frenado en seco por la crisis en una etapa decisiva de su desarrollo. Es la generación que se ha encontrado al salir de la universidad casi un 50% de paro en la franja de edad que va de los 18 a los 35 años y en la que una parte muy significativa ha tenido que emigrar a países como Alemania o Inglaterra al no encontrar su espacio en España. Esa generación que algunos consideran perdida es la generación de la que yo formo parte, y no me resigno a tener que soportar esa etiqueta. Para mí la generación perdida es la del pelotazo y la corrupción.

-¿La simbología del móvil “apagado o fuera de cobertura” tiene que ver con la época actual en la que parece que no existe reunión sin móvil de por medio?

En esta película la tecnología opera siempre mediante la negación; el móvil está apagado, el ordenador está roto. Muchas veces en nuestra vida tendemos a buscar una respuesta donde no hay más que otras preguntas, que en el fondo son las mismas de siempre bajo otra apariencia. No niego que la tecnología haya hecho grandes cosas por nosotros. En general, sobre todo Internet, tiene un efecto multiplicador sobre nuestros deseos, tanto los buenos como los malos. Vivir más conectados significa la posibilidad, por ejemplo, de mantener fácilmente relaciones a distancia, acceder a herramientas como Wikipedia o a grandes colecciones de libros y películas clásicas. Sin embargo, por otro lado, vivir más conectado también significa a veces confundir un buen texto con los likes que tiene en Facebook y el amor verdadero con estar todo el día mandando emoticonos en el Whatsapp. En todo caso, las tecnologías de la información son algo con lo que estamos obligados a coexistir. Creo que han llegado para quedarse, y espero que con el tiempo no se conviertan en meros instrumentos del poder instituido.

-¿Cómo fue el desarrollo de creación de la cinta y finalmente el rodaje de la misma? ¿Anécdotas para rescatar y recordar?

Esta película ha sido, sin lugar a dudas, lo más complicado que he hecho en mi vida y curiosamente Internet ha sido una herramienta indispensable para llevar a cabo el proyecto. Cuando quieres hacer una película y no tienes dinero, cuando lo buscas y nadie te hace caso, muchas veces solo puedes agarrarte a la ilusión y al azar.

Lo más difícil de todo fue conseguir una localización, y la suerte se alió con nosotros. Después de tratar infructuosamente de encontrar una productora que se hiciera cargo del proyecto tomé la decisión de hacer la película con mis propios medios. Tenía 4.000 euros pero no tenía un sitio, nadie pensaba que se pudiera hacer una película con tan escasa suma de dinero, el cual no era suficiente para alquilar un plató y pagar a los actores y técnicos. Necesitaba un sitio para rodar y dos meses antes del rodaje no lo tenía, hete aquí que justamente por esas fechas un piso que mis padres tenían alquilado en la zona de Malasaña fue desalojado sorpresivamente por sus inquilinos, a los cuales les restaban todavía dos años de contrato. Gracias a eso pude hacer la película, tuve un mes para planificar todo y reunir al equipo y a los actores y prácticamente otro mes para rodar. Pese a que los medios eran precarios creo que conseguimos sacarles el máximo partido posible.

-¿Cuáles han sido las reacciones con las primeras proyecciones de la cinta?

He de decir que la mayoría de las reacciones han sido positivas, tanto de crítica como de público. La gente, conocidos o no, suele felicitarme al término de los visionados y conozco a varias personas que han visto la peli hasta 4 veces sin que les pusiera una pistola en la cabeza.

De los casi 30 medios que se han interesado por la cinta tan solo he recibido dos feedbacks negativos, eso sí, muy contundentes, lo que me lleva a pensar que a la mayor parte de la gente le va a gustar Más allá de la Noche, aunque habrá siempre alguien que la deteste y la odie profundamente así como alguien que la ame con la misma intensidad. A nadie le va a dejar indiferente.

-¿Qué expectativas tienes con esta realización?

TODAS. No me cierro las puertas a nada. Quiero que la película sea vista por el mayor número de espectadores posibles. De momento hemos conseguido la selección en 6 festivales y que la película pueda ser vista en algunas salas de cine y espacios culturales, de hecho, el miércoles 30 se podrá ver en un pase de prueba abierto al público a las 20 h en el Artistic Metropol de Madrid.

- En la película cuentas con Naim Thomas, que participó en OT, ¿cómo fue tu relación con él y cómo se tomó que su personaje saliera del armario?

A través del personaje de Juan intentaba mostrar un punto de vista desacomplejado de la bisexualidad, una visión completamente normalizada de la situación y, cuando Naim Thomas se presentó al casting, sentí que era la persona adecuada para hacer el papel.

Naim es, sobre todo, un grandísimo profesional y una persona entrañable, de esas que crea siempre buen ambiente a su alrededor. La parte más compleja de mi trabajo con él fue encarar la secuencia en la que su personaje "sale del armario". Se trata de un momento muy importante de la película en el que toda la atención se centra en el personaje de Juan, que prácticamente realiza un monólogo en el que explica cómo actualmente está saliendo con un chico pese a haber estado con multitud de chicas anteriormente. Sus amigos no tienen ni idea de esta nueva situación y su sorpresa es mayúscula al enterarse.

Es un momento de interpretación pura en el que todo depende del actor. Tiene que resultar creíble y natural hablando de situaciones que no tienen nada que ver con su vida, tiene que creerse a su personaje. Naim se creía a su personaje y lo había trabajado un montón durante los días previos al rodaje de la secuencia, la cual habíamos ensayado varias veces y, por supuesto, se sabía el texto de memoria. No obstante, tratándose de un momento así, es lógico estar algo nervioso ya que no sabes exactamente cómo va a quedar hasta que no lo ruedas, sin embargo sobre ese día solo tengo que decir que fue uno de los que más pronto almorzamos.



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