Cargando contenido

Entrevistas


Qviron Lethebain: "He tratado el cuerpo desnudo como parte de la composición"2016
01
Jun

Qviron Lethebain: "He tratado el cuerpo desnudo como parte de la composición"

El artista Qviron Lethebain, una mezcla entre un nigromante, un hombre nacido hace al menos siglo y medio, un adorador del Arte con Mayúscula, un soñador de torres de marfil, visionario de la imagen y creador de estilos que mezclan lo barroco y lo gótico, expondrá en junio una serie fotográfica titulada “La corte de Herodes”.

Por Guillermo Arroniz López


¡Compártelo!




Puesto que nada es casual en su trabajo, nos excita preguntarle a Qviron Lethebain los porqués de esta nueva producción, desde la elección del medio (la fotografía) hasta la selección del tema o las razones de esta aventura, tan distinta a lo que imponen las siempre fastidiosas modas, tan limitadoras para la creación.

— El mito o tema bíblico de Salomé ha sido tratado por el cine, la literatura, la pintura… ¿por qué retomarlo de nuevo y por qué hacerlo desde la perspectiva de la corte que la rodea, la corte de Herodes?

Según mi visión particular, el tema principal en la obra “Salomé” de Oscar Wilde es el narcisismo, el culto al ego, a la propia voluntad que no conoce límites. Se le han dado otras interpretaciones, es una obra compleja que da pie a ello, pero a mí es el aspecto que más me interesa. Vivimos una época en que triunfa el racionalismo en las artes, lo inmediato, lo tecnológico, el vacío aséptico. A la vez, la tecnología despliega todo su armamento subliminal para exaltar el ego de los consumidores, a fin de que, en su afán por convertirse en ídolos, consuman cada vez a un nivel mayor. Por todo esto, abordar un pasaje lleno de ornamentación ostentosa y detallismo abigarrado, de símbolos hacia los que el ojo actual ha perdido la sensibilidad, y mostrar esa corte de seres aislados que sólo desean exhibirse, sin escuchar la voz que les ofrece otra alternativa fuera de la obsesión ególatra, me ha resultado idóneo.

— ¿Qué representa la figura de Herodes, el rey que ostenta el poder pero está carente de la autoridad, que es, en realidad, ostentada por la deseada Salomé? ¿Qué parte del trabajo descansa sobre él?

La serie fotográfica se titula “La corte de Herodes” porque no he querido centrar el protagonismo en Salomé, ni en el Profeta, preferí recrear un ambiente, una época de decadencia, el fin de un reinado que se derrumba por su propio exceso. Herodes suele ser representado como un borracho rijoso al que sólo mueve el deseo sexual, pero yo he querido transmitir una psicología más compleja, a ese rey cuya corte le desborda y lo maneja, ese anfitrión al que solo se busca porque corre con los gastos del banquete, a ese hombre que fue grande pero no es más una sombra sin autoridad. En la obra de Wilde, Herodes tiene dificultades para acabar las frases con coherencia, escucha voces de las que el resto hace burla. Lo imagino como una persona que puede sufrir un cierto deterioro psicológico, y esa incapacidad es aprovechada por una corte de advenedizos. Además es el único que teme a las profecías del Bautista, da crédito a esa voz interior que le hace reconocer la necesidad de frenar toda la inercia destructiva que le rodea, y eso me hace respetarle.

— También me resulta fascinante la figura de Herodías. Según nos ha contado la historia, es ella realmente la instigadora, la que hace que Salomé pida la cabeza del Bautista porque denunciaba la situación pecaminosa de su relación con Herodes y lo hacía a voz en grito, para todo el pueblo que lo respetaba como profeta. El retrato en primer plano que le has hecho me parece escalofriante, ¿qué posición ocupa en tu serie?

Es una máscara de sí misma, adornada con histrionismo, inmersa en el materialismo y la ambición más vulgares. No cree en nada, desprecia a Herodes, que, no olvidemos, para ella no ha sido más que un medio para reinar. Quizá en la iconografía de Wilde, la imagen de la dama adúltera sea un prototipo seductor, para mí se impone de nuevo una revisión y reflexión sobre los perfiles que triunfan socialmente. ¿Merece realmente la pena casarte con tu tío y después abandonarlo por su hermano, para conseguir riquezas y fama? ¿A esto queremos reducir las relaciones personales, a una fachada que da prestigio de cara a la galería? Cuántas parejas perfectas conozco que sólo se mantienen porque salen muy monos en la foto y dan mucha envidia…


La corte de Herodes (Qviron Lethebain) - Foto: Uso permitido


— ¿Qué sentido crees que tiene retomar una historia de resonancias bíblicas en pleno siglo XXI, con una espiritualidad cada vez más diluida, más confusa, más superficial? ¿O no consideras que la espiritualidad de occidente está pasando por una etapa oscura?

Si fuera oscura aún tendría su gracia, es una etapa estéril. En países como el nuestro, que ha heredado prácticas espirituales milenarias, cualquier rasgo de religiosidad popular se desecha, por relacionarlo de forma maniquea con regímenes políticos que pertenecen al pasado. Renegamos de nuestra cultura pero, en cuestiones espirituales, es muy moderno abrazar con fervor los cultos afrocaribeños, o versiones descafeinadas de las religiones orientales. Cuando, paradójicamente, en potencias como Japón, convive la vanguardia tecnológica con el respeto y protección a las tradiciones ancestrales. Aunque fuera hablando en términos puramente culturales y artísticos, considero tan universales los pasajes bíblicos como los relatos sagrados de otras culturas, la clave está en dinamitar los prejuicios. Todos, no sólo los que no crean tendencia.

— Toda la atmósfera que rodea a la obra es, hasta cierto punto gótica, decimonónica, todo lo cual parece que hiciera más adecuado o más cercano a su raíz histórica un formato pictórico. ¿Por qué has elegido la fotografía para este proyecto?

Las diecinueve imágenes que forman la serie, están creadas desde una perspectiva pictórica, cada composición, los colores, el claroscuro, recuerdan efectivamente a una galería de lienzos, sin embargo el formato fotográfico me permite trabajar con más agilidad que la pintura. Los ocho meses de trabajo que requirió esta serie, entre buscar a los modelos, elaborar vestuario y complementos, las sesiones en sí y la edición posterior, no habrían sido suficientes para pintar diecinueve lienzos, que habrían requerido igualmente de varios meses de preparación. También la difusión de un trabajo fotográfico es más sencilla e inmediata, además quería desarrollar esa idea de estar fotografiando a los participantes del banquete de Herodes, como si hubiera viajado en el tiempo, pudiera ser a la época de este pasaje bíblico o a un teatro de variedades del XIX, donde una troupe desinhibida y oscura representase con intensidad el texto de Wilde.

— Hay personajes que no consigo del todo identificar en la obra de Wilde y por eso entiendo que la inspiración es libre. ¿Cómo definirías ese cúmulo de admiradores, ese círculo internacional de parásitos o abejorros que dan vueltas en torno al ídolo de carne que es Salomé? ¿Qué aporta el hecho de que haya griegos y egipcios, romanos y hebreos? ¿Podrían ser metáforas de algo en concreto en nuestros días?

Ese banquete es un reflejo del mundo, un microclima cerrado que resume lo que sucede en el exterior. Si hubiera existido la fotografía de eventos en el siglo I, esta serie podría ser el resumen de gente guapa que desfiló por el palacio. El álbum que se publica en la red social o en el blog de turno, incluso un “reality” con visos de circo romano: un palacio real, lujo, glamour, cuerpazos, tres de nuestros invitados internacionales morirán, tenemos un “freak” encadenado en un pozo, empiecen a votar… El mismo espectáculo cruel y demagógico, que existió en la Judea bíblica o en la corte de Versalles, y hoy en día sigue siendo lucrativo.


La corte de Herodes (Qviron Lethebain) - Foto: Uso permitido


— Es obvio que hay unas fuertes influencias esteticistas en tu obra, ¿eres de los que opinan que el Arte tiene una función, incluso una función social… o por el contrario te identificas como partidario del “Arte por el Arte”? ¿O pueden subsistir dos tipos de Arte o mil tipos de Arte?

El arte es expresión del espíritu humano, por tanto, en teoría, podrían existir tantos tipos de arte como seres humanos han existido, aunque en la práctica, muchos son los llamados y muy pocos los escogidos. Siempre tiene una función, incluso bajo una apariencia frívola o superficial, cuando la obra artística puede considerarse tal, transforma nuestro mundo y nuestra visión personal. Soy partidario de seguir el propio camino, lleve a donde lleve, hablando en términos artísticos, sobre todo por medio del trabajo, interrogándose continuamente sobre lo que puede aportar nuestra obra, tanto a nosotros como al espectador, revisando una y otra vez. De lo que nunca seré partidario es de la “ocurrencia”, de suplantar ese “quiero ser artista” (quiero expresar algo y para ello quiero formarme, conocer, practicar, esforzarme…) por el “cielos, me acabo de dar cuenta de que soy un artistazo y el mundo necesita saberlo”. Entre el arte efímero y las aspiraciones pretenciosas que son flor de un día, hay un abismo.

— ¿Tiene esta historia algún trasfondo LGTB?

En la obra original se mencionan pasiones homoeróticas, y esto en su día fue un gran escándalo, pero en mi serie he querido huir del estereotipo asociado con una “estética gay”. No me gustan las ideas redundantes, incidir en lo que ya es obvio, me empacha. Me interesa devolver a la figura masculina esa cantidad de matices que el arte le concedió en épocas pasadas, para el disfrute general, no circunscribiéndola dentro de una sensibilidad determinada. En cuanto al fondo, si hay un mensaje relacionado con el colectivo LGTB que yo haya querido lanzar con esta versión, es el de rechazar lo que nos vacía, lo que nos convierte en personajes prefabricados, por atractivo que pueda parecer desde fuera, y reconocer en el espejo interior de cada uno, que es válido para mi propia vida y no para la del de al lado, esa voz que no se equivoca, al guiarnos hacia la verdadera felicidad de no deberse a nadie ni tener miedo al rechazo. Se suele interpretar que el Profeta ignora a Salomé y le recrimina que sea “dueña de su propia libertad”. Pero si nos detenemos a pensarlo con sinceridad, ¿quién es el único que le advierte que, para estar en paz consigo misma, no necesita ser una mera mercancía exhibida permanentemente? No te quiere más quien más te adula para sacar provecho, pero como la verdad suele ser incómoda… que le corten la cabeza.

— ¿Qué sentido tiene, qué aporta el desnudo a esta serie de fotografías? ¿El desnudo es hermoso per se o hay algo más?

He tratado el cuerpo desnudo como parte de la composición, no como objetivo central, las imágenes tiene un recorrido visual, y aunque te encuentres con un desnudo masculino frontal, el conjunto predomina sobre el detalle anatómico. Es una forma clásica de abordarla, decorativista. De hecho, salvo el Profeta, que es una víctima inocente, los demás desnudos están revestidos de lujos varios. No es un desnudo natural y neutro, de esos que son como una ensalada de canónigos, muy frescos y orgánicos pero insípidos totales, son desnudos exhibicionistas, altivos, extravagantes. Cada personaje se sale de la imaginería cotidiana del desnudo, adquiere un matiz sagrado, inquietante.


La corte de Herodes (Qviron Lethebain) - Foto: Uso permitido


— ¿Cuál crees tú que es el secreto de Salomé, la bailarina adolescente, la hija de Herodías, que el autor irlandés no nos contó o no quiso contarnos en su obra? ¿Nos lo has contado tú con tus imágenes?

Salomé y el Profeta son dos víctimas de una misma tiranía. Si él está al margen del “sistema”, del vértigo hacia el éxito, y es repudiado por no ajustarse a los códigos que establecen los triunfadores oficiales, ella, por ser el máximo exponente de esa sociedad narcisista, es incapaz de ser dueña de sí misma. Nadie le ha enseñado a encajar el rechazo, a manejar la frustración, sólo la han convencido de que con su imagen exuberante va a conseguir cualquier cosa, sin reparar en las consecuencias, sintiéndose libre y todopoderosa. Aun con el suelo del palacio regado por la sangre de tres personas, imagino que gran parte de los invitados continuarán la fiesta en otra corte, huyendo de reflexionar sobre su actitud destructiva. Son muchos mensajes los que podemos extraer de la narración bíblica y de su reinterpretación en el texto de Wilde, cuya multitud de significados va mucho más allá de la mera ensoñación erótica.

La exposición de la serie “La Corte de Herodes” se inaugurará el próximo Jueves 16 de Junio a las 20:00 horas en Centro de Arte Moderno, C/ Galileo 52. La serie completa y otras obras del autor pueden verse en www.qvironlethebain.com



Fotos

¿Te ha resultado interesante?

Los documentos que marques como interesantes quedarán guardados en tus Favoritos. ¡No te pierdas lo que más te interesa y tenlo siempre a mano!


1
 
0

Tu opinión importa

Escribe tu opinión

Para poder comentar este artículo tienes que identificarte como usuario del portal. Si aún no estás registrado puedes crear tu cuenta gratis en menos de un minuto.