Fernando J. López: "Todos luchamos por aceptarnos y definirnos"
| Entrevistas en Universo Gay
2011
25
Oct
Fernando J. López: "Todos luchamos por aceptarnos y definirnos"
Por Ariel Alan
El dramaturgo, director y novelista Fernando J. López estrenará en noviembre próximo la obra "Tour de Force", donde se ataca la homofobia callada de quienes fingen respetar y, sin embargo, siguen sintiendo rechazo y desprecio.
El dramaturgo, director y novelista Fernando J. López estrenará en noviembre próximo en la sala Nudo Teatro la obra "Tour de Force". "Se trata de un monólogo en el que asistiremos a la lucha de un joven boxeador -Buñuel- por encontrar su propia voz junto a sus dos mejores amigos -Lorca y Dalí- en un momento intenso y convulso de nuestra historia. En esta obra, se aborda -entre otros temas- la compleja relación de Buñuel y Lorca debido a la homosexualidad del segundo, de manera que se hace una denuncia explícita y claramente visible de la homofobia que, oculta tras la políticamente correcto, aún pervive hoy en día", explica en autor en diálogo exclusico con Universo Gay.
En el ring, un joven Buñuel se enfrenta a sus fantasmas: Lorca, el arte, la borrachera de los 20 y la resaca del 36. Un combate -el suyo, el nuestro- entre el tiempo y la fugitiva juventud. Y entre golpes y quiebros de cintura, el púgil intenta encontrar su lenguaje. Más aún, hallar su propio yo. Una búsqueda a través de la amistad, de los recuerdos infantiles, de las dudas y los miedos que nos provoca no saber quiénes somos -quiénes queremos ser-, de esos sentimientos con los que todos peleamos en nuestro propio ring.
"Tour de force" es la historia de un joven (Buñuel) y un país (España), en un combate convulso, intenso y, por supuesto, surrealista.
La obra se estrena en noviembre en la sala Nudo Teatro (C/ La Palma 18, Madrid). Las funciones serán todos los viernes a las 20 h.
- ¿Cómo surgió esta historia? ¿A partir de una idea en particular, una inspiración, etc?
Tour de force nació, en un primer momento, gracias a la propuesta de la directora teatral Ainhoa Amestoy, quien me propuso escribir y dirigir un montaje en el que se homenajease a una institución fundamental en la cultura española del siglo XX: la Residencia de Estudiantes. En cuanto dije que sí a su sugerencia, decidí que quería plantear la obra desde una óptica que no resultase nada tópica ni obvia, alejándome de los episodios más célebres de la Residencia para acercar el texto a mis temas habituales. En este sentido, encontré en Buñuel y en su pasión por el boxeo una metáfora muy oportuna para construir un texto que nos sube con él a un ring que es, en realidad, nuestra propia vida: una continua lucha en la que, a menudo, nosotros -y nuestros miedos- somos nuestros peores enemigos.
- ¿Cómo se le ocurrió incorporar a Lorca y Dalí en esta historia?
Porque en esta obra quería hablar, sobre todo, de la amistad, un tema que, a menudo, ocupa un lugar secundario en los textos literarios, más preocupados por otros motivos como el amor o las relaciones familiares. Me apetecía indagar en los límites -y la profundidad- de los lazos que nos atan a los amigos y en cómo nos construimos gracias a ellos (y a veces, en su contra). Además, la relación de los tres personajes fue especialmente compleja, lo que me permitía incorporar otro tema más: la dificultad para aceptar a quien es diferente a nosotros y quererlo más allá de esa diferencia. En este sentido, la homosexualidad de Lorca -que disgustaba profundamente a Buñuel, tal y como él mismo declara en sus memorias o como Ian Gibson destaca en algunos de sus ensayos más recientes- me permitía ahondar en un tema tan importante para mí como la homofobia, enfocándola desde el odio latente -soterrado- al que es distinto, pero camuflado a través de la capa de la cortesía o de lo políticamente correcto. En el caso de Buñuel y Lorca ese lado hipócrita no existió jamás, me gustó poder fabular sobre su amistad porque en ella hubo dureza y enfrentamiento, sí, pero también admiración y, sobre todo, honestidad. Tal y como se dice en Tour de force, "los amigos de verdad siempre duelen".
- ¿Cómo se desarrolló el proceso de adaptación al teatro?
Fue especialmente enriquecedor, ya que fui escribiendo la obra a medida que la dirigía. Su protagonista, el actor Elías Jiménez Bas, que hace un trabajo magnífico al frente de este monólogo, incorporó mucho de sí mismo al proyecto y eso me daba continuas ideas para seguir construyendo el texto. En cuanto a la dirección, enseguida supe que necesitaba plantear una escenografía muy simbólica, dinámica y, en cierto modo, opresiva. Dos maniquíes móviles y un punching ball son los únicos objetos que llenan la escena -el ring- y con los que ha de enfrentarse el actor y, por tanto, también el personaje. En definitiva, un montaje que alterna la palabra con una puesta en escena física, vehemente y llena de movimiento.
- ¿Qué expectativas tienen en cuanto a las reacciones del público?
Nos gustaría que el público se identificase con los sentimientos del personaje, que se olvide de su identidad histórica y vea en él a un joven que busca su yo, su lenguaje, su identidad. Un joven que trata de definirse con sus amigos, con su entorno, escapando de todo lo que le lastra y le limita (sus orígenes, sus complejos, sus miedos...). También esperamos que los espectadores se emocionen con su paso de la juventud a la madurez, una transición que, lamentablemente, coincidió en su caso con uno de los momentos más trágicos y terribles de nuestra historia: el estallido de la guerra civil.
- Buñuel está en la búsqueda de su propio ser ¿Ha cambiado esto en nuestra época o aún cuesta el tema de la aceptación para encontrarse a uno mismo?
El tema de la búsqueda de la propia identidad es universal, aplicable a cualquier lugar y a cualquier época. Por eso, este Tour de force es una obra que puede entender y disfrutar cualquier espectador, sea cual sea su edad o su condición. Todos luchamos por aceptarnos, por entendernos y, sobre todo, por definirnos. En cierto modo, dar por cerrada esa búsqueda es una forma de enterrar una parte -tal vez, la mejor- de nosotros mismos. La pasividad y la visión estática y uniforme de la realidad acaba generando conformismo y, en última instancia, intolerancia. Solo si estamos abiertos al cambio, a evolucionar, podemos ser de verdad tolerantes y crecer a nivel personal.
"TOUR DE FORCE" EN LAS LIBRERIAS
"Tour de force" acaba de ser publicado por la editorial Antígona en su colección de teatro contemporáneo y, además, se ha editado también una guía didáctica enfocada a alumnos de entre 15 y 18 años. "Para ellos esta obra puede tener un triple valor", explica el autor. "En primer lugar, se les acerca al mundo de la Generación del 27 -lo que les permite conocer un poco más a personajes tan importantes de nuestra cultura como Lorca, Buñuel o Dalí. En segundo lugar, se pueden identificar con la búsqueda del protagonista, que no deja de ser un joven -igual que ellos- tratando de definirse y de hacerse un hueco en el mundo. Por último, es una obra que permite abordar -desde el debate y la tertulia- algunos aspectos propios de la educación en valores, pues en Tour de force se habla explícitamente de tolerancia, de homofobia, de convivencia y de otras cuestiones que pueden ser de gran interés en nuestras aulas".
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